Orillera #8
Variaciones sobre el liberalismo y el sacrificio
Por E. Raúl Zaffaroni.
Profesor Emérito de la UBA.
Se nos dice desde el oficialismo que debemos hacer el sacrificio y que después seremos todos felices. ¿Se entiende acaso que ese sacrificio es una ofrenda que debemos hacer en función de la expiación de nuestro pecado? Probablemente, porque nuestro pecado parece ser habernos apartado de la línea trazada por Julio A. Roca —quizás antes por Mitre— y que nos llevó a ser una potencia mundial hasta que se le ocurrió a Roque Sáenz Peña sancionar la ley electoral de voto secreto y obligatorio y el pueblo eligió a Yrigoyen en 1916. Es decir, que nuestro pecado debe consistir en haber pasado décadas viviendo bien, pero malgastando lo que el país necesitaba para continuar siendo una potencia mundial.
Alquimia de un brebaje explosivo. El sacrificio y la fiesta, el odio y la crueldad
Por Claudio Véliz.
Sociólogo, docente e investigador (UNDAV-UBA).
Entre la antropología y el psicoanálisis
La idea de sacrificio alude a la exigencia de “hacer algo sagrado” (sacrum facere), honrar mediante una sanción sacralizada, ofrecer algo a una divinidad. Justamente por ello, nos remite a los relatos de la teología, la historia de las religiones, la antropología o la teoría psicoanalítica. En nuestras laicas sociedades del siglo XXI, este concepto podría resultar, a simple vista, anacrónico; sin embargo, su absoluta actualidad nos obliga a repensar o bien el eterno retorno de ciertas constantes antropológicas, o bien las muy complejas particularidades de un tiempo que nos animamos a definir como neofascista. En líneas generales, y siguiendo al filósofo francés René Girard, podríamos definir al sacrificio como “la repetición ritual de un crimen originario” (2012). Según este autor, cuando los humanos pierden su capacidad instintiva y son ganados por el deseo, quedan a expensas de la envidia que, a su vez, genera desorden y desunión; de este modo, la violencia se apodera de toda la comunidad que suele elegir una víctima sacrificial como condición para restablecer el orden y la armonía perdidos.
Totalitarismo de plataformas
Por Mónica Litza (*) y Alejandro Ruiz Balza (**).
(*) Abogada, doctorada en ciencias políticas, dirigente del Frente Renovador. Directora de Proyectar. Desde 2021 ocupa una banca en el Congreso Nacional.
(**) Doctor en Ciencia Política (USAL) y Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA). Investigador USAL-CONICET.
Durante la década de los años 90, no solo llegaron a nuestro país innumerables bandas de rock y solistas de fama mundial, tanto haya sido en su apogeo o en retirada, sino que también contamos con la visita de pensadores europeos, americanos y asiáticos de alto nivel y reconocimiento. El listado que evoca un breve ejercicio de memoria incluye nombres como los de Ilya Prigogine, Edgar Morin, Cornelius Castoriadis, Heinz von Foerster, Ernst von Glasersfeld, Zbigniew Brzezinski, Evelyn Fox Keller, W. Barnett Pearce, Jean Braudillard, Saburo Okita, Félix Guattari, Mony Elkaïm, Mark Wigley, y Magoroh Maruyama, entre otros.
Cultura de la crueldad y crueldad con la cultura
Por Rodolfo Hamawi.
Magister en Industrias culturales, políticas y gestión (UNQ). Fue director Nacional de Industrias Culturales. En la actualidad es el Secretario de Cultura y Comunicación de la UNDAV.
Argentina es un gran laboratorio social, gobernada por unos lunáticos, que son sostenidos y guionados por el poder concentrado nacional e internacional. Algunos con entusiasmo, otros con cierta sorna, buena parte del poder económico ve la oportunidad de instalar el orden y la sumisión que tanto anhelan.
Pensar el sacrificio
Conversación con Jorge Alemán (*) y Ricardo Forster (**)
(*) Psicoanalista y escritor argentino. En 1976 se exilió en España, con 25 años de edad. Desde entonces vive en Madrid. Su obra da cuenta de un pensamiento singular en el cruce entre psicoanálisis, filosofía y política, así como diversos libros de poesía.
(**) Filósofo, pensador nacional, intelectual, escritor y profesor argentino. Es licenciado y doctor en filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba. Es profesor de grado y profesor de posgrado en universidades argentinas e internacionales.
Neoliberalismo y sacrificio: entre la moralización y la motosierra
Por Gisela Catanzaro (*) y María Stegmayer (**).
(*) Socióloga y doctora en Ciencias Sociales (UBA). Se desempeña como investigadora del Instituto Gino Germani, e investigadora Independiente del CONICET.
(**) Licenciada en Sociología y doctora en Ciencias Sociales (UBA).
En los dos primeros meses del gobierno de Javier Milei asistimos a una explicitación violenta del componente sacrificial requerido por el capitalismo neoliberal para realizar los ajustes económicos que sus políticas demandan. En lugar de desconocer ese componente ideológico fundamental con el argumento economicista de que las masas engañadas se sublevarán al reconocerse como objeto de los incesantes recortes, una práctica política emancipatoria y una teoría crítica tendrían que intentar interpretar la potencia de esa tentación sacrificial que ha sido y continúa siendo eficazmente fomentada por las políticas neoliberales en el cono sur.
Abraham, las Fuerzas del Cielo y la banalidad del mal
Por Hernán Brienza
Periodista, escritor, politólogo ensayista e historiador argentino.
Los ojos bien abiertos. Como si la lucidez del arrepentimiento los atravesara. Es un instante apenas que fue recreado con pericia por la mano del pintor realista ruso Illía Repin. La mirada perdida en el horror, los párpados abiertos, prácticamente desgarrados, demuestran el extravío del zar Iván, el terrible. Y en esas pupilas, también asoma un tenue dejo de incredulidad, como si el protagonista no pudiera creer lo que acaba de hacer. Su mano izquierda intenta contener con estulticia la sangre que mana de la herida en la sien de su hijo, el zarévich Iván Ivanovich. Su mano derecha, lo abraza, lo acuna, pretende retener lo poco de vida que hay en ese cuerpo que se desliza hacia el suelo alfombrado y manchado de sangre. Pero regresemos la mirada, a esos ojos, porque allí está el secreto que se devela: el zar acaba de tomar conciencia de que con su bastón de mando hirió de muerte, con un golpe en la cabeza, a su hijo, de quien sospechaba que podría conspirar contra su autoridad y su reinado. Aun en todo su extravío, en todo su patetismo, Iván es consciente del mal que (se) ha hecho. Sabe que las razones que despertaron su ira —la desobediencia de su hijo, la supuesta traición del heredero, la sífilis, su propia locura— no alcanzan para apaciguar la culpa, el arrepentimiento, el dolor que causó su acto. A la balaustrada de sus ojos se asoma el terror de quien acepta la responsabilidad del Mal, así en mayúscula, no el mal como resultado, sino el Mal en tanto vehicularización por parte de Iván, su encarnación o su protagonismo.
El neoliberalismo, la disolución de la sociedad y la política del sacrificio
Por Atilio Boron.
Sociólogo, politólogo, catedrático y ensayista, director del CCC Licenciatura en Historia con Especialización en Historia Latinoamericana Contemporánea (UNDAV).
La respuesta que Margaret Thatcher brindara ante una pregunta que le hiciera una periodista del Woman’s Own en otoño de 1987 nos da pie para comenzar este breve artículo. Interrogada sobre el impacto que sus duras políticas de restructuración neoliberal tuvieron sobre la sociedad, la premier británica ofreció una respuesta extraordinaria por su contundencia y radicalidad. “No existe eso que usted llama ‘la sociedad’” —dijo, desafiante, ante el asombro de la periodista— “hay hombres y mujeres individuales, y hay familias. Y ningún gobierno puede hacer nada excepto a través de su gente, y la gente tiene antes que nada preocuparse por sí misma”.[1]
Derechas programáticas antifeministas: los derechos y la perspectiva de género en cuestión (*)
Por Dora Barrancos.
Investigadora, socióloga, historiadora, educadora y feminista argentina.
(*) Buena parte de este texto constituyó la conferencia brindada en el Tercer Congreso REPROMOB –
Facultad de Filosofía y Letras, UBA, abril 2024.
Estamos frente a un contexto planetario penumbroso debido al auge de las ultra derechas desde, por lo menos, el último cuarto de siglo, aunque no escapa que su incubadora puede rastrearse bastante más lejos. El fenómeno constituye una creciente amenaza a la democracia y, sobre todo, a los derechos humanos que anclan en la “justicia distributiva”, y a los denominados de “tercera generación” que tienen como sujetos a las mujeres y a las identidades sexo genéricas disidentes.





