Variaciones sobre el liberalismo y el sacrificio
Por E. Raúl Zaffaroni.
Profesor Emérito de la UBA.
Se nos dice desde el oficialismo que debemos hacer el sacrificio y que después seremos todos felices. ¿Se entiende acaso que ese sacrificio es una ofrenda que debemos hacer en función de la expiación de nuestro pecado? Probablemente, porque nuestro pecado parece ser habernos apartado de la línea trazada por Julio A. Roca —quizás antes por Mitre— y que nos llevó a ser una potencia mundial hasta que se le ocurrió a Roque Sáenz Peña sancionar la ley electoral de voto secreto y obligatorio y el pueblo eligió a Yrigoyen en 1916. Es decir, que nuestro pecado debe consistir en haber pasado décadas viviendo bien, pero malgastando lo que el país necesitaba para continuar siendo una potencia mundial.



